Un día normal

En un día normal nos preparamos para acampar, tratando de anticipar nuestras necesidades más básicas y también las de Megan y Rocco (nuestros perros). Salimos rumbo al destino que se nos antoja. En este día normal vamos a acampar en la huasteca, cerca de la Zona Extrema. Al llegar la noche sacamos nuestras lámparas y comenzamos a montar el campamento. Tenemos que amarrar a Rocco y a Megan porque Rocco es nuevo con nosotros y muy aventurero (Megan lo sigue a todas partes). Hay problemas a la hora de comer de los chuchos porque a Rocco le gusta proteger su comida a costa de todo. La noche no es nada fácil. Al estar cerca de la carretera descubrimos que por las noches hay bastante tráfico en la Huasteca. También hay perritos que acostumbran buscar comida; Rocco y Megan se ponen a cuidarnos con muchos ladridos. Los problemas siempre siguen su curso tan imparable como el agua y sólo tenemos que buscar las soluciones. Por la mañana Megan y Rocco despertaron muy tranquilos. Comenzaba a clarear el día a las 6 de la mañana y comenzamos a salir de las garras de los sleeping bags. Nos preparamos algo de comida y el resto de la mañana nos pusimos a escalar muchas rutas fáciles. Solo es un día normal con mi esposa y mis perros.

Antigua Laguna, ahora desierto

 

Cuando viajas por la carretera federal 40, en la sección entre Paila y Matamoros Coahuila; se puede ver el actual “desierto de Mayran”. Un infinito de tierra, cactus, gobernadora y viento. Si observas con cuidado hasta parece que se puede apreciar la curvatura de la tierra como cuando miras al océano desde la playa.

Antes de dirigirnos a ese misterioso lugar me dí a la tarea de investigar primero cómo llegar y después, si era seguro andar por allá. Nos preocupaban los narcos pero después de andar investigando un rato decidí que parecía seguro. Podíamos ir al pueblo más cercano y ver como estaba el ambiente por allá.

Tomamos la carretera libre de Monterrey a Saltillo, pasando por el libramiento y de ahi a la carretera Saltillo – Matamoros. Antes de llegar a la caseta de cobro “Plan de Ayala” nos salimos para seguir por la carretera libre de cuotas. Un poco más adelante vi un anuncio que decía “Dinosaurios” con un dibujo de un dinosaurio. Se lo comenté a Cinthya y ella gritó “¡vamos!” y yo frené rápidamente espejeando para todos lados y me di reversa unos 10 metros para entrar a la carretera que nos llevaría a “dinosaurios” ese camino nos llevó a un pueblo que se llama “Rincón del Colorado” donde el INAH y la UNAM establecieron un pequeñísimo Museo de Paleontologia. Allí vimos algunos fósiles y fotos de excavaciones que realizaron en la localidad donde encontraron magníficos especímenes que luego se llevaron para exhibirlos en algún museo de la Ciudad de México aparentemente. Compramos unos cuantos fósiles pequeños a unas niñas y seguimos adelante. Pasamos por un campo eólico de energía muy grande. En Paila compramos unos burritos y llenamos el tanque de gasolina por si las dudas. De ahí seguimos un poco más por la carretera hasta tomar el camino de terracería que llega al pueblo del ejido Talía.

En Talía encontramos un pueblo con calles de tierra muy limpias, con una escuela bonita y ordenada (al menos desde afuera), las calles están bien alineadas y las casa se ven todas muy bonitas con patios grandes cercados con ocotillo seco y algunos que echaron raíces cuando los pusieron de cerca y ya tenían hojitas verdes y hasta estaban floreando. Por ahí preguntamos donde había una tienda a unos jóvenes que andaban por ahí y muy amables pero extrañados por ver extraños nos dieron las indicaciones necesarias “en la esquina da vuelta a la izquierda y es donde está una camioneta negra”.

Compramos algunas cosas y nos dispusimos a seguir por la ruta que con suerte nos llevaría hasta el cerro de la Jococa justo en medio del desierto. Vimos muchas liebres por el camino, luego nos decidimos a salir del camino por otro que estaba en lo plano del desierto, era suelo agrietado y seco, al avanzar las llantas de la camioneta hacían crujir el suelo. Era una muy buena superficie para rodar, totalmente plana, sin bordos, ni piedras, ni baches, absoluta libertad para trasladarse en cualquier dirección hasta que llegas a una cerca… Road Runnin Video

Nos tomamos la libertad de abrir la cerca para avanzar (cuidando de volverla a cerrar bien para que no escapen los animales). Por fin logramos ver un cerro en medio del desierto y nos dirigimos a el, lamentablemente estaba dentro de otra cerca y buscamos por donde darle la vuelta pero al parecer no se podía. Así que al encontrar una puerta para cruzar, lo hicimos y por fin llegamos al cerro.

Y que encontramos? Cactus, piedras, gobernadora, vacas, liebres, cuervos, lagartijas, fósiles, silencio, calor del sol, luz de la luna y silencio…

El silencio del tipo que te deja escuchar todo lo que no puedes escuchar en la ciudad. La respiración de Cinthya, los saltos de los insectos, el aletear de las aves en lo alto…

El calor del desierto en intenso, el polvo es sofocante, sorprende la capacidad de los animales a adaptarse. Las vacas comen pencas de nopal.

Hace muchos años el río Nazas llenaba esta laguna y convertía el desolado “desierto total” en un “oasis precario”. El agua llegaba con peces y atraía venados, garzas, patos, y multitud de animales. También humanos, los que vivían de andar por el desierto para subsistir, podían asentarse por mas de un mes alrededor del espejo de agua gigantesco. Y dejaron vestigios por toda la zona. Dejaron sus muertos descansando en cuevas por todas las sierras cercanas, dejaron símbolos tallados en las piedras de los cerros que formaban islotes en la laguna y también dejaron pinturas misteriosas que añoramos descifrar.

Esa cultura se perdió, con todo su conocimiento del desierto que les sirvió por miles de años y que les ayudó a resistir la invasión española por decenas de años. Sorprendieron con su estatura, fortaleza y capacidades que parecían sobre humanas para trasladarse y subsistir en su tierra. Para ellos era fácil, si hasta los niños sabían como sacar agua de las pencas (como ahora lo hacen las vacas). Eran uno con su entorno y su entorno los protegía. En lugar de superioridad tecnológica y táctica los españoles aprendieron que no podían ganar al que nunca se rinde. Los españoles decidieron desistir, luego volver y tratar de engañar y hasta envenenaron los nacimientos de agua donde sabían que los locales conseguían agua de vez en cuando. Irritilas, Mayranas y más grupos nómadas recolectores-cazadores-pescadores fueron los únicos que hicieron del desierto lagunero su hogar sin destruirlo.

Los bosques de mezquite ya no están, las aves ya no llegan a descansar, los venados no tienen a que venir y el río está atrapado, esperando el día en que volverá a entregar generoso sus aguas a donde más se necesitan.

 

 

¿Faltas al trabajo o no?

Por cuestiones fuera de nuestro control nuestras mascotas llegan a enfermarse o pueden llegar a extraviarse. En dichos casos se nos presenta el dilema de postergar el trabajo, escuela u otras obligaciones para poder atender a nuestros compañeros de otra especie. ¿Ustedes que harían ?(encuesta al final)

Alguna vez a mi se me perdió mi perro JayJay, andaba en el parque y se fue a corretear un perro, el perro huyó cruzando la calzada cuando venía un carro a baja velocidad, el perrito perseguido logró cruzar pero a Jay lo chocó el carro, no lo lastimó pero se asustó mucho y corrió más rápido de lo que yo jamás podría. lo seguí por 7 cuadras, y un par de cuadras más le fui siguiendo el rastro con ayuda de gente que lo vio pasar. Llegó el punto en que ya no había gente ni rastro de mi perro. Desesperado regresé corriendo a mi casa para tomar el carro de mi mamá y salir a buscarlo. No lo pude encontrar ese día, ni el día siguiente. Para el tercer día yo estaba desesperado y desamparado por no saber donde quedó mi perro. iba a mi clase de las 8 y regresaba a casa para buscarlo, gritando su nombre por todas las calles y terrenos baldíos donde lo llevaba a pasear por las mañanas y después regresaba a la escuela. Saliendo de mi ultima clase regresaba a casa para cambiarme y salir a buscarlo. Llego el momento en que creí que no volvería a verlo, pero recuerdo como si fuera ayer el momento en que me llamó Jose Carlos (pope) para decirme que parecía que habían visto al Jay frente a su casa (cerca del parque donde lo golpeó el carro). Salí corriendo feliz pero con miedo de que tal vez no fuera mi perro. Al final si era el. Le hable por su nombre, le tomó un par de segundo pero me reconoció. Movió su cola un poco, todavía con su cabeza agachada y me lo llevé cargando a mi casa. Estaba un poco flaco y asustado, pero estaba bien y estaba de vuelta en casa.

A continuación pueden encontrar el enlace para una encuesta corta que se me ocurrió por curiosidad. Solo son 3 preguntas; les pido por favor que se tomen un par de minutos para contestar. (sus respuestas son anónimas):  ENCUESTA

 

Maratón LALA 2018 reporte de carrera

Ver carrera en Strava

Video Maratón LALA 2018

El proceso comienza con el traslado a Torreón. Normalmente vamos en la camioneta cuando viajamos a Torreón, pero esta vez sabíamos que ni Cinthya ni yo estaríamos aptos para manejar después de la carrera. Candi nos hizo el favor de pasar a nuestra casa por nosotros. Así que saliendo del trabajo el viernes es fuimos a comprar los boletos de autobús. Compramos boleto para el viaje de las 23hrs. Nos fuimos rápido a la casa para dejar todo listo (dejarles comida y agua a los 7 gatos y a la perra) preparamos nuestras cosas para el viaje y llego candi por nosotros.

Ya en la central esperamos nuestro autobús, una señora de ómnibus nos trató muy cordialmente cuando le preguntamos si había llegado ya nuestro autobús. En el viaje vimos unas películas y nos quedamos dormidos. Ya casi llegando a Torreón yo desperté, supongo que todavía traigo programado el viaje de tantas veces que lo he realizado. Llegamos a las 3:30am. El cajero Bancomer de la central ya no esta y ninguno de los dos traía efectivo. Decidimos caminar los 20 minutos que son desde la central a mi casa. Llegamos a las 4am y nos acostamos a dormir un rato.

Yo desperté a las 9 y salude a mi papá y a Dulce. Se andaban poniendo de acuerdo para ver quien nos llevaba a recoger el Kit y habían quedado que Dulce nos prestaría su carro, solo teníamos que llevarla al trabajo. Entonces la llevamos, compramos los boletos de regreso a Monterrey, regresamos a la casa para almorzar barbacoa que compro mi papá. Cinthya se cambio y nos fuimos a por el número y kit de la carrera. Mi papá me encargo dos playeras de las que estarían vendiendo para la gente que iba a echar porras. Unas playeras en varios colores con mensajes de aliento que costarían 55 pesos.

A las 12 llegamos a plaza 4 caminos y encontramos un espacio libre en la esquina más lejana del estacionamiento del nivel 1. Llegando al nivel 2 nos recibieron unos voluntarios y nos indicaron que teníamos que pasar a llenar la carta responsiva antes de formarnos para el registro y así lo hice. La fila duró unos 15 minutos en lo que llegamos al registro y la persona que me entregó el número fue de lo más amable que yo haya visto jamás. En fin, me explicó que tenía que pasar por los stands de la feria deportiva y al salir de ahí me entregaban el kit con los regalos de los patrocinadores.

Dentro de la sección de patrocinadores había muchas ofertas en productos Garmin, geles, ropa, calzado y más. Yo me compre unos geles para la carrera y pasé a comprar las playeras que me pidió mi papá. Ahí tuvimos una gran prueba de paciencia con tres señoras que pedían ver las playeras en todas las tallas y colores. Una señora pidió ver todas y al final no compró nada… Logramos comprar nuestras playeras y pasamos a recoger el kit, ahí fue muy rápido, te formaba en la fila de la talla que querías y te entregaban tu mochila con todos los artículos: chaleco, calcetines y otras chucherías.

Ya solo faltaba esperar las 5:30am del domingo. Me fui a dormir s las 9 del sábado y me desperté a la 1am, a las 3 y ya a las 5:30.

Me levante, fui a darme un baño rápido y comencé a vestirme y hacer todo el ritual de amarrar los tenis, untar la vaselina o crema y a peinarse. Terminando el ritual Cinthya, mi mamá, papá y Dulce ya andaban cada quien haciendo lo que tenía que hacer. Como abejitas en una colmena. Nos subimos al carro y Dulce emprendió el camino al parque industrial lagunero en Gómez, cruzando el río. Había bastantes carros por la Diagonal Reforma para ser Domingo a las 6:00 de la mañana, muchos carros llenos de gente con ropa deportiva y cara de susto, enfoque o alguna combinación de eso.

Llegando a la salida comencé a estirar un poco y platicar. Ya estaba listo para lo que sabía que sucedería (entrar en modo supervivencia). Gratamente me encontre a Laurita calentando, una muy querida amiga del Tec, más bien de Grupo Kuira.

Nos despedimos porque ya tenía que ir a formarme, una beso a Cinthya y abrazos a mi mamá, papá y hermanita. Camine a la multitud, había unos guardias cuidando que todos los que entraríamos al área de salida portaramos números de corredor. Estaba en un mar de gente, muchos caminaban pero yo no sabía a donde, había filas de 30 personas en cada baño y de pronto todos comenzaron a moverse en una dirección mientras se escuchaba el himno nacional mexicano un chavo con máscara de luchador grita el nombre su amiga con todas sus fuerzas y la busca con la vista, ella contesta pero no se distingue de donde viene su grito. Ya todos inmóviles esperando alguna indicación y de pronto se escucha una cuenta regresiva 4, 3, 2, 1 comienza el Maratón LALA. Supongo que los del frente del pelotón arrancaron corriendo de forma muy emotiva, a los demás nos toca caminar poco a poco rumbo a la línea de salida, eso me da tiempo de preparar mi reloj. Tres o cuatro minutos de caminata y ya por fin me toca cruzar la salida y siento ganas de llorar, hay mucha gente gritando, apoyando, tomando fotos, flashes por todas partes y selfies para todos. Trato de ir despacio pero el río de gente me lleva más o menos a 6 minutos por kilómetro pronto se comienza a abrir espacio y bajo a 7 al menos durante el primer kilómetro. Vamos todos rumbo a Lerdo, cada metro del recorrido hay gente apoyando. Señoras, niños y familias enteras. Algunos esperan a sus conocidos otros solo apoyan al que se deje. Entrando a las calles de lerdo ya es más tarde y hay mucha más gente. Trato de gritarle gracias a todos. Me da mucho gusto ver tantos laguneros unidos en un solo objetivo. Para este momento llevo como 7 kilómetros y ya me duelen las rodillas pero puedo moverlas así que no hay problema.

Ya casi al llegar al avión de Francisco Sarabia me doy cuenta que una corredora lleva un rato corriendo adelante de mi más o menos al mismo ritmo, checo el reloj; 6:30 min por kilómetro. Pienso que es un buen ritmo y trato de emparejarme con ella pero en cuanto me alineo pega dos o tres patadas para adelantarse, entiendo y me quedo atrás, saluda ella a sus conocidos y al dar la vuelta para regresar a Gómez y la pierdo de vista. Voy por el boulevard Miguel Alemán otra vez, sigue mucha gente acordonando las calles, son tantos que no se notan los contextos sociales. Ya casi llegando a la torre Ifel 🗼 está apoyando mucha gente, un señor y su hijo bajan rápido de una bicicleta y le dan agua a su corredora, otros niños de otra bici nos dan agua a los demás.

Ya veo el monumento a la toma de Torreón que desde Gómez atinaron cañonazos al banco y casino del centro de Torreón, allí comienza uno a cruzar el Puente plateado sobre el padre Nazas (nuestro río seco). Ahí en mero puente hay gente trepada tomando fotos y apoyando. Ya casi saliendo del puente veo una fotógrafa y trato de acercarme para salir chido otra chava piensa lo mismo me anda tapando y de pronto escucho gritos desenfrenados “ahí va! Uriel! Venga! Tu puedes!” quien más puede ser? No los esperaba ahí, casi automático levanto las manos y les sonrio con toda la ilusión del mundo y los escucho reír porque no me vieron venir. Sigo sin detenerme y damos vuelta para Constitución. Sigo concentrado en dar pasos bien centrados, parece que así no me duele. Escucho que alguien atrás de mi viene platicando muy fresca, y cada vez se escucha más cerca. La voz es muy familiar y casi estoy seguro que es Laurita, y si era Laurita “vas con muy buen paso Laurita” le digo,ella contesta y sigue adelante. Pasando prolongación Colón escucho gritos de nuevo, “ahí viene ya!” es Dulce, veo a Cinthya muy feliz de verme, mi mama sale del carro y yo me voy acercando a ellas, le doy la mano a Cinthya y a mi mamá, me sigo adelante y regreso a la sombra. Que loquillos, unos 5 kilómetros más adelante ya me comienza a doler más las rodillas, ahora si me duele flexionarlas. Damos vuelta y tomamos Independencia. Aquí ya no hay sombra y el sol está sabroso, eso no me apura, ojalá ese fuera mi problema. El dolor más el cansancio comienzan a doblar mi voluntad… Quiero detenerme, y solo me resisto unos cuantos metros, caminando no duele nada, solo el orgullo. Me detengo y estiro, doblando las rodillas siento que se me van a romper, pero se que no será así. Sigo adelante, o al menos intento. Todo el independencia camine como un kilómetro, estire como 4 veces y de pronto ya podía correr de nuevo, pasé por la plaza mayor y le dimos hasta la plaza de armas. Por ahí en la plaza de armas me grito un compañero de la universidad “vamos Homie!” era el gemelo malo. De ahí hasta el bosque fue un tramo duro, en el centro no hay tanta gente apoyando y pesa bastante, algúnos se iban quejando de que no había agua en ese tramo pero la verdad es que no era tan largo, solo que parecía más largo sin las porras cada metro. Ya casi llegando al bosque son 30 kilómetros, que chido ya solo 12 kilómetros y llegas. Y en esos doce kilómetros pase más dolor, tristeza, sufrimiento que en los primeros 30. Mis pies no estan acostumbrados a tanto golpe contra el asfalto, los metatarsos de los meñiques del pie los siento como si se fueran a partir en algún paso. Así que caminé, otra vez. Camine más, por todo Torreón Jardín. Acá ya había porras, muchos perros bonitos aprovechando las calles cerradas. Llegando al campestre la Rosita comenzaron a salir muchos carrito de golf de todo tipo, normales, con música y uno con rines de aluminio. Aquí se nota la opulencia, pero igual salen a apoyar y otra vez siento emoción por ver como no importa por donde pasas, todos son laguneros y les gusta animarte a seguir adelante. Un señor se la está cotorreando echándole agua a los corredores con la manguera de su casa. Se ríe el muy cabron, pero sentimos rico y hasta le agradecemos. Ya más adelante siento que me van a reventar los pies, pasando la porra del colegio alemán me tiro en una banqueta. Ahí tirado veo a un niño dar la vuelta y me dice “vamos ya te falta poco” quiero contestarle pero no puedo mientras me pongo de pie, para agradecerle le toco el hombro y medio digo “gracias” y el me contesta con más ánimos y unas palmadas en la espalda, su cara feliz me hace recordar que más adelante voy a estar feliz, sigo adelante y corro porque ya quiero llegar a donde le dije a Cinthya que me esperara. Llegando a paseo la Rosita esta Cinthya! Como 800 metros antes de lo que yo esperaba, se me salen las lágrimas. Desde hace una hora sabia lo que le iba decir cuando me preguntara que como venía. “La putiza de mi vida” esa fue la respuesta. Le dije que ya no podía correr, era verdad. Tenía que parar de vez en cuando y luego ya podía seguir. Ella me dice mira ahí está Dulce, mi hermanita me grita con muchas ganas y yo le quiero gritar también y agradecerle que se esperó hasta verme para luego ir al trabajo. No pude gritarle, solo dejé caer lagrimas de gusto. Más adelante Cinthya me dice que del lado izquierdo esta mi papa y del otro lado mi mamá. Los veo, escucho sus voces y trato de sonreír y hacer señas cuando menos.

Cinthya me acompaña el resto del camino y va apoyando a todos, quisiera poder ir más rápido para que no le de tanto el sol. Por ahí veo de nuevo a la corredora que me marcaba el paso al principio de la carrera y a todos los que íbamos sufriendo juntos desde el kilómetro 25 en adelante, el pelotón de los mártires. Ya solo faltan dos kilómetros y de repente ya llegamos al bosque, solo hay que darle la vuelta, es odioso saber cuanto falta. En la recta final Cinthya busca por donde salir y yo sigo adelante ya sin pensar mucho, solo veo la meta. no quiero cerrar fuerte, quiero llegar nada más. Llegué. No lo hice solo, me cargaron mis padres, mi hermana y mi Viki. Gracias. Gracias a todos los que estuvieron todo el domingo animando a los que sabíamos que no estavamos listos pero fuimos de todas formas. Gracias por esa experiencia de vivir La fiesta Lagunera. Vencieron al decierto cultivaron el espíritu. Es la tierra de los grandes esfuerzos y eso es lo que fuimos todos a hacer. Más de 5600 personas dejando todo su corazón y sudor, porque esa tierra es lo que pide. Dale lágrimas, dale sangre y dale sudor. A cambio te regala fuerza de espíritu.

Maratón LALA

Hay un sentimiento extraño que llega solo cuando compites en alguna prueba deportiva, un partido importante, una pelea o una situación donde estas cerca de perderlo todo.

A mi parecer, es una combinación de miedo, emoción y control total. Todo parece ir más lento, el mundo parece estar en sincronía, observas lo que sucede y puedes ver lo que sucede a tu alrededor como si se tratara de una película. Todos los pensamientos se enfocan a tus movimientos.

Una carrera de distancia es similar, con la inmensa diferencia que hace tener que seguir concentrado a pesar de todo lo que sucede a tu alrededor y a pesar de todo lo que pasa por tu mente y a pesar de todas las partes de tu cuerpo que pueden llegar a doler con cada kilómetro.

Correr con 5,000 personas más es algo especial, correr con cinco mil personas durante horas te ayuda a ver cómo cada persona tiene una solución al mismo problema, el de recorrer la distancia completa.

El maratón LALA es el segundo más concurrido en México, se dice que es el más importante del país. Es el maratón más rápido de América latina. La primera edición fue en el año 1989, es el único maratón que cruza por dos estados. Es en Gomez Palacio, es en Lerdo, es en Torreón. Pero más que pertenecer a algún lugar, pertenece a los más de 50,000 laguneros que van a apoyar a los corredores, a sus amigos, a sus familiares y a los extranjeros.

De niño fuimos a ver a los corredores, mi papá decía que estaba corriendo un tarahumara en chanclas. Yo no sabía que era un Tarahumara pero vi pasar a un hombre moreno de cabello lacio y con ropa extraña y era el único que iba descalzo con unas chanclas en las manos, supe que ese era. Ese ha sido mi único recuerdo de maratón LALA por muchos años. Mañana voy a conseguir uno nuevo.

No me siento listo, no entrené como debía. Solo me emociona correr en mi tierra, con mis paisanos y con mi familia.

Gracias Viki por compartir estos momentos conmigo y acompañarme a cumplir mis deseos de niño.

De pronto me dolía mucho…

Hace tiempo cuando comencé a entrenar, preparandome para mi primera carrera de ultradistancia (50k Cañon de Mariposas) me ocurrió algo curioso al cambiar de tenis para correr. Ya había logrado entrenar 5 días a la semana por 6 semanas y aún lo hacía con mis viejos y confiables tenis Ascics que aprendí a amar cuando jugaba Volley-Ball, hace muchos años cuando eran los tenis con la mejor suela y además eran super baratos. Ya estaban rotos, tenía más de 2 años con ellos y decidí ir a buscar algo más moderno.

En el outlet de innova sport de Humberto Lobo me encontré con una marca que era poco familiar para mi. Me la habían recomendado y yo había leído muy buenas cosas de ella en Internet, la marca es Newton (también el nombre me gustó) me los medí y me gustaron, nunca había pisado algo tan suave. Comencé a usarlos para caminar por una semana antes de correr con ellos.

Llego el momento de correr con mis Newton y me fue bien, seguí entrenando como lo había venido haciendo, ya faltaba poco para la carrera y de pronto comencé a sentir que mi chamorro se iba tensando cada vez más hasta que ya no podía correr, ni caminar.

Pensé que había entrenado de más, descanse una semana y trate de correr 5k con mis tenis nuevos otra vez y al kilómetro 2 ya no podía más. Volví a reposar y para esas fechas llegaron mis tenis nuevos para trail, unos adidas Terrex que tenían una suela similar a la de los ascics. Los estrené con 20 kilómetros de asfalto y nada de dolor. Para la siguiente semana ya pude correr sin dolor con mis Newton, pero en distancias largas sentía la tensión en el chamorro de mi pierna izquierda. Logré llevarlos hasta 30k dos veces antes de la carrera.

En ese entonces no logré descifrar porque me pasó eso y no volví a sentirlo hasta el año pasado cuando comencé a correr en huaraches Tarahumara. Pregunté a mis compañeros del equipo Kamargs que ya tenían mucha más experiencia corriendo en huaraches y la respuesta fue rápida y concisa : “si, es normal. Eso siempre pasa cuando cambias a calzado con menos Drop”.

Si, así de fácil. La diferencia entre la altura de tu calzado afecta a los músculos de los chamorros. Les exige más elongación cuando esa diferencia de altura entre el area de los metatarsos y el talón es menor.

O esperas la adaptación o cambias los tenis. Yo me aguante sin querer…

Si acostumbras usar zapatos o zapatillas con tacon alto seguramente los músculos de tu chamorro son más cortos que si no usaras esos taconsotes.

Forerunner 35 reemplazo de correas

El Forerunner 35 de Garmin es un buen reloj. Lamentablemente por azares del destino el sujetador de la correa del mio se rompió y me vi en la necesidad de buscar un reemplazo. Pe se que sería fácil… 😁 pero no, no lo es. No encontré ni siquiera las correas completas para este reloj (el cual venden con correas de muchos colores). Solo que en Monterrey no las encontré de venta por separado. Así que pensé pedirlas por Internet y que sorpresa me llevé al ver que tampoco Garmin las vende por internet. Todo lo que encontré fueron unas imitaciónes de china en Amazon de Estados Unidos a 9 dólares. Así que las compre. Me llegaron muy rápido y sin problemas.

El kit incluye las correas, tornillos y herramienta para realizar el reemplazo.

El reemplazo es fácil, quitas los tornillos y jalas las correas con cuidado, las correas tienen unos clips que las aseguran al reloj y al quitarlas y colocarlas hay un poco de resistencia.

Al final me di cuenta que las correas chinas aún y que se ven bien y son funcionales, no son como las originales y siendo que las mías no tienen nada malo (solo me faltaba el sujetador) , terminé por quitarles el sujetador y seguir usando mis correas hasta que se acaben y me quedé las chinas de repuesto para el futuro.