Un día normal

En un día normal nos preparamos para acampar, tratando de anticipar nuestras necesidades más básicas y también las de Megan y Rocco (nuestros perros). Salimos rumbo al destino que se nos antoja. En este día normal vamos a acampar en la huasteca, cerca de la Zona Extrema. Al llegar la noche sacamos nuestras lámparas y comenzamos a montar el campamento. Tenemos que amarrar a Rocco y a Megan porque Rocco es nuevo con nosotros y muy aventurero (Megan lo sigue a todas partes). Hay problemas a la hora de comer de los chuchos porque a Rocco le gusta proteger su comida a costa de todo. La noche no es nada fácil. Al estar cerca de la carretera descubrimos que por las noches hay bastante tráfico en la Huasteca. También hay perritos que acostumbran buscar comida; Rocco y Megan se ponen a cuidarnos con muchos ladridos. Los problemas siempre siguen su curso tan imparable como el agua y sólo tenemos que buscar las soluciones. Por la mañana Megan y Rocco despertaron muy tranquilos. Comenzaba a clarear el día a las 6 de la mañana y comenzamos a salir de las garras de los sleeping bags. Nos preparamos algo de comida y el resto de la mañana nos pusimos a escalar muchas rutas fáciles. Solo es un día normal con mi esposa y mis perros.

¿Faltas al trabajo o no?

Por cuestiones fuera de nuestro control nuestras mascotas llegan a enfermarse o pueden llegar a extraviarse. En dichos casos se nos presenta el dilema de postergar el trabajo, escuela u otras obligaciones para poder atender a nuestros compañeros de otra especie. ¿Ustedes que harían ?(encuesta al final)

Alguna vez a mi se me perdió mi perro JayJay, andaba en el parque y se fue a corretear un perro, el perro huyó cruzando la calzada cuando venía un carro a baja velocidad, el perrito perseguido logró cruzar pero a Jay lo chocó el carro, no lo lastimó pero se asustó mucho y corrió más rápido de lo que yo jamás podría. lo seguí por 7 cuadras, y un par de cuadras más le fui siguiendo el rastro con ayuda de gente que lo vio pasar. Llegó el punto en que ya no había gente ni rastro de mi perro. Desesperado regresé corriendo a mi casa para tomar el carro de mi mamá y salir a buscarlo. No lo pude encontrar ese día, ni el día siguiente. Para el tercer día yo estaba desesperado y desamparado por no saber donde quedó mi perro. iba a mi clase de las 8 y regresaba a casa para buscarlo, gritando su nombre por todas las calles y terrenos baldíos donde lo llevaba a pasear por las mañanas y después regresaba a la escuela. Saliendo de mi ultima clase regresaba a casa para cambiarme y salir a buscarlo. Llego el momento en que creí que no volvería a verlo, pero recuerdo como si fuera ayer el momento en que me llamó Jose Carlos (pope) para decirme que parecía que habían visto al Jay frente a su casa (cerca del parque donde lo golpeó el carro). Salí corriendo feliz pero con miedo de que tal vez no fuera mi perro. Al final si era el. Le hable por su nombre, le tomó un par de segundo pero me reconoció. Movió su cola un poco, todavía con su cabeza agachada y me lo llevé cargando a mi casa. Estaba un poco flaco y asustado, pero estaba bien y estaba de vuelta en casa.

A continuación pueden encontrar el enlace para una encuesta corta que se me ocurrió por curiosidad. Solo son 3 preguntas; les pido por favor que se tomen un par de minutos para contestar. (sus respuestas son anónimas):  ENCUESTA